domingo, 7 de febrero de 2010

El Palacio del Vizconde: LA CASA GRANDE



El Palacio del Vizconde


Creado el Vizcondado de Los Villares por reales decretos de Felipe V expedidos el 15 de septiembre de 1.707 y 2 de mayo de 1.708 y personalizado el título en D. Francisco de Zeballos y Villegas Sainz y Solórzano (1.655-1.709), pronto la familia Zeballos quiso remodelar la gran casa solariega que poseía en el pueblo, transformándola en un edificio representativo de su condición nobilana.
El resultado fue el actual palacio, más conocido en el pueblo como la Casa Grande.
La fachada principal algo desfigurada por modernas remodelaciones, presenta la disposición propia de las casas señoriales típicas de la arquitectura giennense del siglo XVIII. El ingreso se realiza por una puerta adintelada de severa decoración. Sobre la puerta el tradicional balcón señorial. Y coronando la fachada la habitual solana abierta en ocho arcadas de medio punto coronadas por elegante alero.
Toda la fachada está realizada en excelente sillería.

En el interior se conservan algunos detalles de interés, entre los que destacan el patio que organiza el edificio, la señorial escalera cubierta por graciosa bóveda, algunas ménsulas y zapatas de labradas maderas y restos de pinturas y artesonados.
Es sin duda el edificio de arquitectura civil más notable del pueblo, por lo que merecería una rehabilitación que resaltara su primitiva estampa.

La casa de los vizcondes de los Villares es de la de mas antigua y esclarecida nobleza del reino de Jaen,fué Don Francisco de Ceballos y Villegas, caballero del hábito de Santiago y veinticuatro de la ciudad de Jaen, á quien el rey don Felipe V, en el año 1700, hizo merced de dicho titulo y del señorío de la villa de los Villares para sí y sus sucesores

(1).

Don José María de Careaga y Ceballos, 6.° vizconde y señor de los Villares, fué caballero maestrante de la real de Granada y diputado por la provincia de Jaen en la jura de nuestra augusta soberana Doña Isabel II, mereciendo en dicha ocasión ser nombrado gentil-hombre de cámara (2).


Las armas de esta preclara casa son: Escudo cuartelado; el 1.° fajado de plata y sable, orlado de dos órdenes de jaqueles de los mismos esmaltes, sobrepuesta en abismo una cruz de gules como la de Calatrava ; bordura de plata con esta divisa: CEBALLOS РАRА VENCELLOS ES ARDID DE CABALLEROS.

El 2.° de plata y un sauce arrancado de sinople cargado de un escudo á la antigua, de oro, con cinco panelas de sinople puestas en sautor; bordura de plata cargada de un ramo de gules. El 3.° cortado y medio partido; 1.° de gules aspado de oro; 2.° de sinople y tres haces de sable; 3.° de plata y un árbol; orla de sinople cargada de nueve granadas; bordura de plata con esta divisa: BARRIERON Á LOS ENEMIGOS HASTA EL MAR. Por la linea que separa la orla de la bordura salen los estremos de la cruz de Santiago.

El 4.° de gules y un castillo de oro; partido de sinople y una banda con dragantes acompañada de cuatro luceros, todo de oro; bordura de plata cargada de un ramo de gules.

Está el escudo adornado con trofeos militares y sumado de la corona de vizconde (3).



NOTAS
(1) Apuntes genealógicos:
I. Casó con Doña Ana Maria Lopez de Villalobos, sucediéndole en el espresado título y señorio su hijo
II. Don Gabriel Francisco de Ceballos Villegas y Villalobos, que casó con Doña Isabel Salcedo, tuvo por hijo y sucesor á
III. Don Francisco de Ceballos y Salcedo casó con Doña Elvira Escovedo y Serrano.
IV. Don Gabriel de Ceballos y Escovedo, hijo del anterior, casó con Doña María del Hierro y Rojas; y tuvieron por hija y sucesora á
V. Doña María de la Concepcion Ceballos y Hierro, 5.ª vizcondesa de los Villares, que casó con Don Miguel Avis Venegas de Careaga y Marin, que fue despues marques de Torre-Alta; sucedió á dicha señora su hijo primogénito
VI. Don José María de Careaga y Ceballos.

(2) Falleció en el año 1853, recayendo el mencionado título de vizconde de los Villares en su inmediato sucesor é hijo mayor Don Miguel de Careaga y Heredia, actual marqués de Torre-Alta.

(3) Documentos auténticos existentes en los archivos del señor marques de Torre-Alta y vizconde de los Villares.
Descripción
El volumen construido, que descansa sobre sótano con bóvedas de piedra, es de dos plantas comunicadas por una escalera que arranca desde una esquina del patio.
Los muros son de ripio y tapial de notable espesor; los forjados de rollizos y en la configuración del patio principal se emplearon jácenas de gran escuadría. El sistema de cubrición es también leñoso, con armaduras de parhilera y de limas bajo teja árabe.


Palacio del Vizconde, Los Villares (Jaén)
En el centro de la construcción se sitúa el patio principal, existiendo otro secundario o huerto en la parte trasera. El patio principal, de planta cuadrada, se halla reducido visualmente de sus proporciones originales al añadírsele tabiques que permitieron proteger dos de las galerías y habilitar como habitación una tercera, quedando hoy sólo expedita la panda norte.
Como consecuencia de dichas modificaciones, se alteraron los elementos de madera entre los que destacan las grandes zapatas con decoración de volutas, espirales, cruces, etc. Son también de mencionar algunas puertas de casetones.
Del ángulo nordeste del patio arranca la escalera, de un solo tramo, cubierta por una media naranja decorada con florón central y sostenida por pechinas decoradas por pequeñas cabezas de querubines en yeso. La cima de la escalera ofrece en alzado doble arco de medio punto rebajado que separa un machón de fábrica.
La primera planta alberga estancias destinadas a dormitorios con conchas de yeso en los dinteles de entrada. En la segunda planta hay tres cámaras, entre las que destaca la que da a la fachada de calle Jardín, abierta con una galería de ocho arcos de medio punto.
La portada, situada bajo esa arquería, es alta y sobria y se conforma por sencillas pilastras toscanas que flanquean el vano adintelado.


En la actualidad se encuentra en proceso de rehabilitación por el Ayuntamiento, como se refleja en este articulo del periodico IDELA:El Ayuntamiento de Los Villares acaba de adquirir la Casa Palacio del vizconde de Los Villares, una casa señorial, en el centro del municipio, que perteneció a este noble allá por el siglo XVI, y que se ha mantenido en pie debido a que ha permanecido habitada hasta nuestros días. Ahora, el consistorio villariego ha llegado a un acuerdo con los propietarios y pretende convertir este edificio en un lugar público, donde compartan espacio tanto las diferentes asociaciones como un museo de artes y costumbres del pueblo. Todo, si el presupuesto lo permite, según afirma la alcaldesa, Carmen Anguita.

La historia de este edificio se remonta al siglo XVI, cuando el llamado vizconde de Los Villares veraneaba cada año en este pueblo. Se construyó allí una casa que tenía vistas al Ayuntamiento y a la iglesia. «Pasaron los años y con el tiempo se construyeron edificios delante de esta casa, que quitaron las vistas que tenía a la iglesia. Fue entonces cuando el vizconde se enfadó, vendió la casa a unos vecinos del pueblo y no volvió a veranear aquí», explica la alcaldesa.

El caso es que hasta ahora el edificio se ha mantenido en manos privadas. «Acabamos de comprarlo, pero hemos permitido a la mujer que aún reside en él que se mantenga ahí hasta que consigamos el presupuesto para poder llevar a cabo la rehabilitación».

Y es que, aunque la casa se mantiene en un relativo buen estado, es necesaria una profunda rehabilitación. «Es un proyecto de mucha envergadura. Por lo pronto, el Ministerio de Fomento se ha comprometido a ayudarnos con la rehabilitación, pero el problema es que primero hay que presentarle un proyecto, que tiene que elaborar un arquitecto y que tiene un coste muy elevado, con lo que habrá que estudiar cuando podemos incluirlo en los presupuestos. La verdad es que los ayuntamientos cada vez tenemos más competencias y menos financiación», asegura Anguita.

Cuadros

El caso es que por lo pronto no hay fecha para encargar el proyecto ni para que se pongan en marcha las obras, pero lo que sí está claro es el contenido que se le dará a esta casa en el futuro. «Aquí hacemos muchas exposiciones de cuadros y sobre todo, nos gustaría crear un museo de artes y costumbres populares, con muchos de los elementos antiguos que tienen guardados los vecinos del pueblo», explica Anguita.

También será un espacio para las distintas asociaciones que existen en el pueblo, un lugar donde puedan reunirse habitualmente y realizar sus trabajos.

CASAS CAPITULARES DEL AYUNTAMIENTO




Se edificaron sobre el solar de las antiguas, según propuesta del Concejo elevada en 1.769 al real consejo de Castilla y autorizada en 14 de junio de 1.773.

El proyecto lo realizó el arquitecto de Jaén D. Manuel López que lo ultimó en 24 de abril de 1.773. Lo realizaron los albañiles de Porcuna Antonio Toribio y Juan de Huertas por contrata de 89.000 reales pagaderos en tres plazos. Las lineas arquitectónicas, muy sencillas y severas, se inspiraron en las directrices dadas al efecto por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. El edificio se inauguró en 1.775. Recientemente se ha rehabilitado conservando su primitivo aire dieciochesco, inaugurándose en 1.999.

PRIMEROS INTENTOS DE REPOBLACIÓN



Aunque siempre se ha tomado como referencia fundacional de la creación de Los Villares la conocida célula expedida por la reina Da. Juana en Burgos el año de 1.508 autorizando y promoviendo la creación de nuevas poblaciones en el ámbito territorial del Concejo de Jaén, lo cierto es que hubo anteriormente otro intento colonizador que por diversas causas no se llevó a efecto. Sobre él queremos ofrecer unas breves notas que más por extenso analizamos en la historia del pueblo que actualmente ultimamos.

La campaña emprendida por los Reyes Católicos para dominar el último enclave musulmán, el Reino de Granada, experimentó un señalado avance por tierras de Jaén. Un fuerte ejército dirigido personalmente por el rey D. Femando y en el que formaban 6.000 hombres del Reino de Jaén mandados por el corregidor Francisco de Bobadilla, con el novedoso y terrorífico apoyo de las primeras piezas de artillería que dirigía el legendario artillero Francisco Ramírez de Madrid, cruzó la Sierra y puso cerco a las fortalezas de Cambil y Alhabar, que no pudieron resistir el empuje y se rindieron el 22 de septiembre de 1.485, pasando su alcaide Mohamad Lentín a Jaén para besar las manos de lá reina Dña. Isabel, como signo de sumisión y vasallaje antes de retirarse a Granada.

Despejado el peligro que suponía aquella bélica frontera, dueños de las fortalezas de Arenas, Cambil, Alhamar y Otiñar… que aseguraban el control de la Sierra, se proyectó la repoblación de la zona más feraz de la Sierra Sur, levantando población en los hasta entonces solitarios cortijos de Los Villares.

Las referencias a esta fallida repoblación las localizamos en el Archivo General de Simancas (Valladolid), en cuya sección de «Registro General del Sello» se hayan. Este Registro del Sello se configuró en tiempos de los Reyes Católicos que en las Cortes de Madrigal, de 1.476, ordenaron que el canciller registrador «tome registro foradado de cada una carta y provisión que registrare y lo ponga en el libro de su registro, de otra guisa que no de fe que es registrada la tal carta…». Y gracias a ello es como nos ha dejado noticia de la primera repoblación de Los Villares, asunto sobre el que localizamos dos referencias.

El 18 de noviembre de 1.489 los Reyes Católicos daban licencia al Concejo de Jaén para comenzar la repoblación de una extensa zona de Sierra comprendida entre la ciudad, el castillo de Otiñar y las márgenes del río Eliche, creándose una villa en los cortijos de Los Villares, que serviría para asegurar la zona, hasta entonces muy despoblada y para iniciar los duros trabajos de roturación de aquellos inmensos baldíos.

El proyecto se dilató por intereses particulares hasta que de nuevo, el 4 de marzo de 1.494 se reactivó repartiéndose siete vecindades a otros tantos moradores de Jaén, con la obligación de que construyeran sus casas y comenzaran la roturación de las parcelas rústicas adjudicadas. Pero pronto surgió el fraude, pues los nuevos colonizadores, una vez adquirida la propiedad de la tierra, continuaron residiendo en Jaén, no levantaron sus casas y sólo acudían esporádicamente cuando el laboreo lo precisaba. Los jurados, que eran los miembros del ayuntamiento que representaban al vecindario y vigilaban el buen orden ciudadano en todos los sentidos, aprovecharon esta situación de incumplimiento y dada la ligazón de algunos de ellos con la poderosa organización ganadera que en aquel momento era la Cofradía de Santo Domingo de los Pastores, consiguieron que el Concejo de Jaén se desdije se de su proyecto colonizador y determinara que las tierras de la Sierra Sur y las riveras de los ríos Frío y Eliche, quedaran como zona de almacenamiento de pastos, donde los ganaderos de Jaén tuvieran asegurado el sustento de sus nutridos rebaños, e incluso pudieran contar con algunos gajes más como el carboneo, la saca de leña, aprovechamiento de colmenas, etc.

Se frenó así un esperanzador atisbo de colonización, que habría que esperar hasta que el 17 de marzo de 1.508, la reina Da. Juana, otra vez a instancias del voluble Concejo de Jaén, lo reactivara.

De aquellos proyectos de 1.489 y 1.494 perdiose la memoria. Y solo algunos investigadores Coronas Vida, Ladero Quesada, lo han mencionado. Por eso para que no se pierda su memoria, nosotros hemos querido rescatar su testimonio escrito que ahora duerme silencio de siglos en la quietud de un señorial archivo castellano.

Manuel López Pérez
Cronista de Los Villares
Revista escolar “La Fuente”

NUESTRO NOMBRE



Está por hacer el análisis filológico del topo­nímico que da nombre a nuestro pueblo. Tema su­gerente que algún día se abordará.

La opinión más común sustentada hasta aho­ra es que «villares» venía a significar en los siglos XV y XVI «cortijada» o población rural disemina­da. De hecho el topónimo «villar» (del latín villa­ns) significa pueblo pequeño de escaso vecindano.

Lo cierto es que Los Villares es un topónimo muy frecuentado en la geografía española. Lo en­contramos en los siguientes lugares:

Villares (Albacete)
Villares (Gijón ¡ Asturias)
Villares (Nava ¡ Asturias)
Villares (Navia ¡ Asturias)
Villares de Abajo (Asturias)
Villares de Arriba (Asturias)
Los Villares (Córdoba)
Villares de Saz (Cuenca)
Los Villares (Granada)
Villares de Jadraque (Guadalajara)
Villares de Orbigo (León)
Villares (Barreiro 1 Lugo)
Villares (Mato 1 Lugo)
Villares (Regopequeno 1 Lugo)
Villares (Vilasuso 1 Lugo)
Colonia de Los Villares (Madrid)
Villares de la Reina (Salamanca)
Villares de Yeltes (Salamanca)
Los Villares de Soria

En nuestra propia provincia de Jaén también es frecuente localizar el topónimo Los Villares en varios municipios, lo que da lugar a confusiones. El caso más conocido es el del antiguo municipio romano de Isturgi, hoy Los Villares de Andújar, tan­tas veces transmutado por los falsos cronicones a nuestro pueblo.

En concreto podemos localizarlo al revisar la cartografía en los siguientes lugares:

Villares (Campillo de Arenas)
Villares (Hinoj ares)
Los Villares (Bedmar ¡ Garciez)
Los Villares de Andújar
Los Villares (Canena)
Los Villares (Santiago ¡ Pontones)
Los Villares (Vilches)
Los Villares (Huelma)
Los Villares (Lopera)
Los Villares (Torredonjimeno)
Los Villares (Villarrodrigo)

Iglesia parroquial de San Juan Bautista.




LA IGLESIA :

En los sucesos de la Guerra Civil, la parroquia fue incautada el 3 de agosto de 1936 procediéndose a su desmantelamiento y perdiendo su reducido pero interesante patrimonio mueble.
En líneas generales conserva su primitiva disposición típica de la arquitectura religiosa manierista: una sola nave con reducidas capillas hornacinas marcadas en los muros; breve crucero cubierto con cúpula de media naranja; capilla abierta en el lateral para Nuestra Señora de los Dolores y coro a los pies del templo.
Conserva imágenes de Jacinto Higueras (Virgen del Rosario y Nuestro Padre Jesús) y una reducida pero selecta colección de orfebrería. La fachada principal es muy sencilla y sus líneas guardan armonía con la de la cercana Casa Consistorial.

Antigua imagen de San Juan Bautista



El templo original se dispuso por Juan de Requena y Bastián Ruiz del Salto el 22 de abril de 1.539, dando a su planta unas medidas de 50 varas de largo por 41 de ancho. Se dedicó a San Juan Bautista y el primer clérigo que la sirvió fue Miguel de Biedma. Durante el siglo XVII se experimentó la necesidad de ampliar aquel reducido templo, e incluso el insigne arquitecto Eufrasio López de Rojas llegó a realizar un sencillo proyecto, que no se llevó a cabo por falta de medios.
En mayo de 1.785 el viceprior y mayordomo de fábrica D. Manuel de Arredondo solicitó la reforma y ampliación del templo dado su mal estado. En junio de aquel año, el maestro de obras Ramón Maroto emitió un detallado informe sobre las obras precisas para asegurar la zona antigua y ampliar el templo. Su costo se estimaba en 11.718 reales.
Autorizadas las obras, la comenzó el arquitecto Miguel de Aranderas, que en aquel momento era uno de los más acreditados de Jaén. En los trabajos intervinieron, entre otros, los canteros Agustín Peinado, Manuel Caballero, Juan de Armenteros, Juan de Ortega y Pedro Caballero las obras se realizaron con lentitud interrumpiéndose varias veces. El nuevo templo se abrió al culto en 1.798. En 1.829 volvió a ser objeto de alguna remodelación que dirigió el arquitecto jaenés D. Manuel Paedilla. En los sucesos de la guerra civil, la parroquia fue incautada el 3 de agosto de 1.936 procediéndose a su desmantelamiento y perdiendo su reducido pero interesante patrimonio mueble.
En líneas generales conserva su primitiva disposición típica de la arquitectura religiosa manierista: una sola nave con reducidas capillas hornacinas marcadas en los muros; breve crucero cubierto con cúpula de media naranja; capilla abierta en el lateral para Na. Sa. de los Dolores y coro a los pies del templo.
Conserva imágenes de Jacinto Higueras (Virgen del Rosario y No. Padre Jesús) y una reducida pero selecta colección de orfebrería. La fachada principal es muy sencilla y sus líneas guardan armonía con la de la cercana Casa Consitorial.

IMAGENES DE ELEMENTOS DE LA PARROQUIA ANTES DE LA GUERRA

Juan de Reolíd, artífice del Plano Fundacional de Los Villares


Juan de Reolíd, artífice del Plano Fundacional de Los Villares
A través de estas líneas vamos a hacer una aproximación a la figura de un personaje vinculado a la historia de nuestro pueblo: Juan de Reolíd.
Aunque de él sabernos que fue el encargado de hacer el trazado del primitivo núcleo de urbano de Los Villares, también es verdad que se trata de uno de los hombres con mayor peso en la delirante actividad artística por la que se caracterizó la provincia de Jaén durante el siglo XVI. Esa época, llamada del Renacimiento -precisamente cuando se fundan en la Sierra Sur una serie de poblaciones entre las que se encuentra la nuestra-, fue una etapa de esplendor en el mundo del arte europeo, que tuvo también su reflejo en el llamado reino de Jaén, convertido desde entonces en uno de los principales focos del arte renacentista español.
Así pues, dentro de este entorno cultural, nace Juan de Reolid en la capital de la provincia hacia 1.506, en el seno de una familia de cierto acomodo económico, que le permitió dedicarse ya desde muy joven al aprendizaje del oficio de escultor entallador.
El oficio de entallador, con el que se viene citando a Reolid, es el mismo de imaginero o escultor, es decir, el de una persona especializada en realizar imágenes en madera, piedra u otro tipo de materiales, así como de labrar elementos decorativos que después se aplicarán como ornamento a las obras arquitectónicas en forma de relieves, etc.
Según los datos aportados por el profesor Domínguez Cubero en «De la tradición al clasicismo pretridentino en la escultura giennense», Juan de Reolíd debió tener una etapa de formación a la que se adjuntan diferentes estancias en Sevilla y Granada, focos culturales y artísticos de verdadera importancia en la Andalucía del siglo XVI. Hacia 1.530 vuelve a Jaén para establecerse definitivamente como maestro entallador, abriendo un taller que llegó a ser el más importante de su época en esta zona.
A lo largo de su trayectoria profesional realizó tanto obras en piedra como en madera, sobre todo
para los diferentes templos parroquiales de la provincia que, terminados de construir por esa época, pasaban por el proceso de su decoración a base de retablos y otro tipo de obras artísticas.
Por tanto, es gozando de pleno éxito como artista, cuando es citado como vecino y morador para el lugar de Los Villares y Cerro del Viento, según un documento de 21 de mayo de 1.539, con la condición impuesta de residir en dicho lugar como propietario.
De esta forma, y siendo una persona letrada y culta, con conocimientos no sólo de escultura sino también de dibujo, física, ingeniería, arquitectura, etc., es requerido como tracista del primer plano conocido de Los Villares, así como testigo de distintos actos en la fundación como la toma de posesión por parte de los propietarios de diferentes solares.
Por último, debemos escribir que no duró mucho su relación con nuestro pueblo, pues nunca llegó a residir en él, por lo que en 1.543 se vio obligado a vender las propiedades que se le habían adjudicado. Domínguez Cubero nos habla de su muerte en 1.571 «en extrañas circunstancias, asesinado por el ventero de Barranco Hondo, Antonio Hernández, con la colaboración de Pedro Hernández de Portales».

HISTORIA




Aunque siempre se ha tomado como referencia fundacional de la creación de Los Villares la conocida célula expedida por la reina Da. Juana en Burgos el año de 1.508 autorizando y promoviendo la creación de nuevas poblaciones en el ámbito territorial del Concejo de Jaén, lo cierto es que hubo anteriormente otro intento colonizador que por diversas causas no se llevó a efecto. Sobre él queremos ofrecer unas breves notas que más por extenso analizamos en la historia del pueblo que actualmente ultimamos.
La campaña emprendida por los Reyes Católicos para dominar el último enclave musulmán, el Reino de Granada, experimentó un señalado avance por tierras de Jaén. Un fuerte ejército dirigido personalmente por el rey D. Femando y en el que formaban 6.000 hombres del Reino de Jaén mandados por el corregidor Francisco de Bobadilla, con el novedoso y terrorífico apoyo de las primeras piezas de artillería que dirigía el legendario artillero Francisco Ramírez de Madrid, cruzó la Sierra y puso cerco a las fortalezas de Cambil y Alhabar, que no pudieron resistir el empuje y se rindieron el 22 de septiembre de 1.485, pasando su alcaide Mohamad Lentín a Jaén para besar las manos de lá reina Dña. Isabel, como signo de sumisión y vasallaje antes de retirarse a Granada.
Despejado el peligro que suponía aquella bélica frontera, dueños de las fortalezas de Arenas, Cambil, Alhamar y Otiñar... que aseguraban el control de la Sierra, se proyectó la repoblación de la zona más feraz de la Sierra Sur, levantando población en los hasta entonces solitarios cortijos de Los Villares.

Las referencias a esta fallida repoblación las localizamos en el Archivo General de Simancas (Valladolid), en cuya sección de «Registro General del Sello» se hayan. Este Registro del Sello se configuró en tiempos de los Reyes Católicos que en las Cortes de Madrigal, de 1.476, ordenaron que el canciller registrador «tome registro foradado de cada una carta y provisión que registrare y lo ponga en el libro de su registro, de otra guisa que no de fe que es registrada la tal carta...». Y gracias a ello es como nos ha dejado noticia de la primera repoblación de Los Villares, asunto sobre el que localizamos dos referencias.
El 18 de noviembre de 1.489 los Reyes Católicos daban licencia al Concejo de Jaén para comenzar la repoblación de una extensa zona de Sierra comprendida entre la ciudad, el castillo de Otiñar y las márgenes del río Eliche, creándose una villa en los cortijos de Los Villares, que serviría para asegurar la zona, hasta entonces muy despoblada y para iniciar los duros trabajos de roturación de aquellos inmensos baldíos.
El proyecto se dilató por intereses particulares hasta que de nuevo, el 4 de marzo de 1.494 se reactivó repartiéndose siete vecindades a otros tantos moradores de Jaén, con la obligación de que construyeran sus casas y comenzaran la roturación de las parcelas rústicas adjudicadas. Pero pronto surgió el fraude, pues los nuevos colonizadores, una vez adquirida la propiedad de la tierra, continuaron residiendo en Jaén, no levantaron sus casas y sólo acudían esporádicamente cuando el laboreo lo precisaba. Los jurados, que eran los miembros del ayuntamiento que representaban al vecindario y vigilaban el buen orden ciudadano en todos los sentidos, aprovecharon esta situación de incumplimiento y dada la ligazón de algunos de ellos con la poderosa organización ganadera que en aquel momento era la Cofradía de Santo Domingo de los Pastores, consiguieron que el Concejo de Jaén se desdije se de su proyecto colonizador y determinara que las tierras de la Sierra Sur y las riveras de los ríos Frío y Eliche, quedaran como zona de almacenamiento de pastos, donde los ganaderos de Jaén tuvieran asegurado el sustento de sus nutridos rebaños, e incluso pudieran contar con algunos gajes más como el carboneo, la saca de leña, aprovechamiento de colmenas, etc.

Se frenó así un esperanzador atisbo de colonización, que habría que esperar hasta que el 17 de marzo de 1.508, la reina Da. Juana, otra vez a instancias del voluble Concejo de Jaén, lo reactivara.
De aquellos proyectos de 1.489 y 1.494 perdiose la memoria. Y solo algunos investigadores Coronas Vida, Ladero Quesada, lo han mencionado. Por eso para que no se pierda su memoria, nosotros hemos querido rescatar su testimonio escrito que ahora duerme silencio de siglos en la quietud de un señorial archivo castellano.